Valérie-Anne O´Callaghan
Llevo tiempo observando cómo se habla en el mundillo espiritual, y cada vez me chirría más. Las prácticas tienen su lugar y a mucha gente le hacen bien. Lo que me chirría son las ideas que se transmiten con ellas, y lo que esas ideas hacen con el criterio de quien las escucha.
El psicólogo clínico John Welwood (1984) llamó spiritual bypassing al uso de ideas y prácticas espirituales para esquivar asuntos emocionales pendientes. Cuarenta años después, esas ideas siguen circulando en talleres, formaciones y consultas. Suenan generosas, y todas piden lo mismo: que apartes tu criterio para dejar sitio a la interpretación de otro.
Estas son doce de ellas.
01. Su comportamiento, tu sombra
«Si te afecta tanto, será que hay algo en ti que trabajar.» «Si eso te molesta del otro, será que no aceptas esa parte de ti.»
Lo que molesta del otro no siempre refleja algo que uno se niegue a ver. Las zonas de sombra merecen atención. Los valores también. El comportamiento del otro no queda excusado por ello.
02. La lección organizada por el Universo
«Nada pasa por casualidad. Esa persona ha llegado para enseñarte algo.»
Quizá esa persona no llegó por casualidad. Una conversación con un vecino tampoco constituye un examen de desarrollo personal. El Universo no matricula a nadie en una formación obligatoria.
03. Nudos kármicos
Desatar nudos kármicos donde hace falta un abogado, un contable o un médico.
Incluso con buen karma, una fuga de agua requiere un fontanero.
04. La serenidad permanente como certificado
«Si estuvieras de verdad en paz contigo mismo, eso ya no te afectaría.»
Porges (2011) describe cómo el sistema nervioso autónomo alterna entre estados de activación, conexión e inmovilización según las señales que recibe del entorno. Se puede haber recorrido mucho camino y seguir sintiendo rabia, tristeza o miedo. Un sistema nervioso que reacciona hace aquello para lo que existe.
05. Quedarse porque la historia sería kármica
«Si el vínculo es tan intenso, será excepcional. Las pruebas forman parte del camino.»
A veces, detrás de las llamas gemelas, hay un patrón tóxico de acercamiento y rechazo, y en ocasiones violencia. Dutton y Painter (1981) describieron cómo los vínculos emocionales más fuertes se forman precisamente en ese terreno: desequilibrio de poder y trato bueno y malo alternados de forma impredecible. Llamarlo destino mantiene dentro a quien lo sufre.
La intensidad no demuestra que la relación haga bien, ni que haya que permanecer en ella. Ninguna explicación espiritual justifica la violencia.
06. El desacuerdo con un docente, un coach, el gurú de turno
«Si no estoy de acuerdo con lo que dice, quizá es que no he evolucionado lo suficiente para entenderlo.»
A fuerza de repetirlo, uno duda de su criterio antes incluso de examinar lo que le incomoda. Algunas ideas pueden sacudir las certezas, de acuerdo. El desacuerdo no prueba cerrazón ni negativa a evolucionar. El discernimiento forma parte del proceso.
07. Elevar las vibraciones cuando lo que falta es dormir
«Te falta elevar tus vibraciones.»
La meditación, las prácticas energéticas y los baños sonoros hacen bien. A veces la falta de energía indica algo distinto de una carencia de elevación espiritual. Puede faltar sueño, hierro, magnesio, y no un grado más de despertar.
08. Trabajar gratis y llamarlo servicio
«Dar tu tiempo sin cobrar es necesariamente evolucionar espiritualmente.»
Esta idea enseña que el tiempo de una persona vale menos en cuanto se pone al servicio de algo que se llama espiritual. Muchas entregas sirven sobre todo para tranquilizar la conciencia, calmar la culpa o demostrarse que uno es buena persona. A veces eso poco tiene de elevación espiritual. Es comprarse la conciencia tranquila y ponerle una etiqueta bonita.
09. Demonizar el dinero
«Si fueras de verdad espiritual, no necesitarías cobrar.»
Un sistema que quiere a la gente sin poder enseña a sentir culpa por desear estabilidad o un lugar agradable donde vivir. El saldo de una cuenta no dice nada sobre el desapego de nadie.
10. Creer que los demás están dormidos
«Los demás todavía están dormidos.»
Como si el recorrido propio se hubiera convertido en la unidad de medida de la conciencia de todo el mundo. Cada persona está despierta a su manera, en su propio nivel y a su ritmo. Ningún camino constituye la referencia universal.
11. Abrir sin acompañar
Retiros, talleres intensivos, ceremonias, con o sin sustancias. Se vuelve a casa con insomnio, ataques de pánico, recuerdos que no se sabía que estaban ahí o la sensación de no estar del todo en el propio cuerpo.
Y después, nadie. Sin acompañamiento, lo que se ha abierto se queda abierto.
12. Convertir lo colectivo en tarea personal
«Es un bloqueo tuyo. Trabájalo.»
La precariedad, el agotamiento laboral o la soledad se leen como algo que arreglar dentro de uno mismo, con una práctica más. Algunas cargas vienen de fuera y piden cambios fuera.
El motor del sistema
Estas doce ideas se sostienen sobre un mecanismo que funciona en dos direcciones.
Quien busca ayuda recibe la convicción de estar bloqueado, desregulado, poco encarnado todavía. Después se le vende el camino de vuelta a sí mismo.
Quien ayuda a otros recibe otro mensaje: cobrar por su trabajo, su tiempo y su experiencia es poco espiritual. Mientras tanto, las escuelas que lo forman le venden un nivel más, una certificación más.
La misma voz que fabrica el diagnóstico ofrece el tratamiento. Y el diagnóstico se formula de manera que nadie pueda descartarlo: cualquiera tiene días de desconexión, cualquiera tiene el sistema nervioso activado. Carrette y King (2005) analizaron cómo la espiritualidad contemporánea se reorganizó como mercancía dentro de la lógica de mercado, con un vocabulario que privatiza el malestar y lo devuelve convertido en producto.
Salir del circuito
Cuatro cosas concretas:
· Cuando alguien diga que estás bloqueado, mirar qué vende justo después.
· Cuando alguien diga que tu desacuerdo es tu ego, volver a lo que percibías antes de que te lo dijeran.
· Cuando alguien diga que lo que te molesta del otro es tu sombra, preguntarte también qué valor tuyo se está pisando.
· Ante la falta de energía, descartar primero lo básico: sueño, hierro, magnesio.
Recuperar la soberanía
Salir del circuito es la mitad. La otra mitad es volver a escucharse: la voz interior, la intuición, los valores, la ética.
Un maestro, una lectura, un ritual o una frecuencia pueden aportar mucho. La pregunta pertinente es cuánta autoridad se les entrega sobre la propia vida. Mientras la respuesta esté siempre fuera, el sistema tiene garantizado su siguiente cobro.
El criterio propio vuelve a hablar el primero.
Fuentes y referencias
Welwood, J. (1984). Principles of Inner Work: Psychological and Spiritual. Journal of Transpersonal Psychology. Psicólogo clínico en San Francisco, figura destacada de la psicología transpersonal, acuñó en este artículo el término spiritual bypassing, desarrollado después en Toward a Psychology of Awakening (Shambhala, 2000).
Porges, S. W. (2011). The Polyvagal Theory. W. W. Norton. Neurocientífico, profesor de psiquiatría en la Universidad de Carolina del Norte e investigador distinguido en la Universidad de Indiana.
Dutton, D. G. y Painter, S. L. (1981). Traumatic Bonding: The Development of Emotional Attachments in Battered Women and Other Relationships of Intermittent Abuse. Victimology, 6, 139-155. Dutton, profesor de psicología en la Universidad de la Columbia Británica. Painter, psicóloga.
Carrette, J. y King, R. (2005). Selling Spirituality: The Silent Takeover of Religion. Routledge. Catedráticos de estudios religiosos, actualmente en las universidades de Edimburgo y Glasgow.